lunes, 19 de marzo de 2012

8. Cover Drive

Noelia’s point of view:
Es lo que se siente cuando subes a un sitio alto y miras hacia abajo. Aunque bien pensado también puede ser lo que sientes cuando estas justo debajo de un rascacielos y miras hacia arriba. Esa sensación de que eres insignificante, de que todo te queda grande. Tras 17 años de existencia seguía viéndolo todo como si fuera una niña pequeña, todo lo veía grande, lejano. Y cuando una situación que correspondía a mi edad se echaba sobre mí no se me ocurría otra cosa que salir corriendo. De puta madre.
 Tenía miedo, miedo de entrar en la academia y dejar toda mi vida atrás, todo lo que había hecho desde que era una simple niña de dos coletas cuyo rizo revoltoso siempre le molestaba y le impedía ver bien la pelota cuando jugaba con sus mejores amigos. Quería huir, ese momento de cobardía me estaba matando. Sonó el timbre, Celia.
-¡Hola, traigo palomitas, chocolate, pizzas, gusanitos y… regalices!
-¿Pretendes que tu amiga se ponga como una vaca de campo?
-Es que, es nuestra noche Noelia, a partir de estos días no volveré a verte en mucho tiempo- dijo Celia apenada
-Lo sé- me senté en un silla, cada vez me costaba más admitir esa parte, la distancia.
-¿Qué pasa? Deberías estar alegre y no lo noto
-Celia, no me veo capaz de afrontar esto. Todo he ido haciéndolo sin darme cuenta pero, ayer en el instituto… y todavía no he empezado. Siempre he sido invisible para los demás, la compañera maja con la que puedes conversar en clase pero nada más, y ahora…
-Siempre has sido fuerte, siempre te has enfrentado al miedo. Eres valiente Noelia, no lo dudes asique vas a poder con esto y con mucho más. No debes decaer ahora, mira todo lo que has conseguido. Además, mírame a mí, mi vida es monótona, no hay emoción por ningún sitio y tú me la proporcionas. Mi horario es clase, estudiar, gimnasio, clase, estudiar, gimnasio. ¿Qué prefieres?
-Vaya...entonces sí que tienes razón al decir que tu vida es siempre lo mismo.
-Lo sé desde siempre. Nunca entiendo nada. Y llega el día en el que lo entiendo todo de golpe.
-Y ¿por qué no entiendes ahora?
 -Joder, está todo claro, no pasa nada.
-Eso pensé la última vez. Deberías venirte conmigo a casa de Tulisa, el día de la prueba te quedarías con los chicos. ¿Lo harías por mí?
-Claro, Noelia- me dio un abrazo.
Fue una de las mejores noches de mi vida, no hicimos nada especial pero la había echado mucho de menos, era mi mejor amiga, siempre había estado ahí para todo y ahora sentía su apoyo más que el de otra persona.
Pasaron los días  y el día de la última prueba llegó. Allí me encontré con Zoe, una de las personas que había conocido en el bootcamp, me llevaba bastante bien con ella y cuando nos dijeron que teníamos que enfrentarnos es decir, que entraba ella o yo, nos entristecimos profundamente.
Entré a una sala donde Tulisa y el famoso Daniel Powter me esperaban con impaciencia para oír la canción que me había preparado. Esta vez me había preparado Please Don´t Go- Mike Posner. Empecé a cantar, Daniel Powter no dejaba de asentir con la cabeza, eso me reconfortaba.
Llegó la hora de la verdad. Tulisa dijo mi nombre, entré en la sala. Empezaron a decir numerosos halagos sobre mi voz pero yo no escuchaba, no podía, solo quería oír un sí o un no. Dos letras cambiarían por completo mi vida. DOS, qué extraño número. Dos es el número de personas que forman una pareja, y también el número que comparan con un patito, el número raro, el patito feo. Con dos dedos puedes taparte los oídos y aislarte del mundo, y dos son las palabras que cualquier persona desea escuchar: "te quiero". El fin de semana tiene dos días, y cuando te piden tu nombre debes poner tus dos apellidos. Pero, ¿sabes lo más extraño de todo? Que dos tiene tres letras, y es el tercer número positivo, después del cero y el uno, allí va el dos. El dos vive conmigo en cada cosa que hago. Todo es relativo, todo es asimilable.
-Noelia, Sí- Daniel Powner me ofreció esas dos letras que tanto ansiaba oír
-Seré tú mentora Noelia
-Oh dios mío- es lo único que conseguí decir, abracé a Tulisa con las lagrimas a punto de salirme. Estaba en lo alto del cielo.
Cuando ya estaba recogiendo mis cosas para irme a casa, noté como una mano se posaba en mi hombro, me di la vuelta.
-Hola, ¿eres Noelia?- un chico moreno y bastante atractivo me sorprendió. Su cara me sonaba de haberlo visto por allí, pero hasta entonces no había hablado con él.
-Hola, sí ¿y tú eres…?
-Soy Joe- me dijo dándome dos besos-me han dicho que estás dentro
-Sí, ha sido todo muy emotivo hoy- le dije sonriente mientras cogía mi mochila- ¿a ti qué tal te ha ido?
-Pues tan bien como a ti, nos veremos dentro de unos meses
-Oh, pues me alegro que ya tenga a alguien conocido dentro- le estreché la mano- yo me voy en ese coche- le señalé el gran coche con cristales tintados que me esperaba.- Nos vemos dentro de poco.
-¿En ese coche?
-Sí, es una larga his…- en ese momento salió Liam del coche y vino corriendo hacia mí. Los demás le siguieron y empezaron a felicitarme.
-¿No nos vas a presentar a tu amigo?- oí que Niall decía malhumorado.
-Sí, él es Joe. También está dentro, es un alivio conocer ya a alguien.
-Sí, un alivio…- susurró Niall en un resoplido.
-Bueno Joe, encantada. Nos vemos pronto. Adiós.
Los chicos se despidieron y  entramos en el coche.
-¡Madre mia!- dijo Celia mirando hacia el cielo.
-Lo sé- dije riéndome.
-¿Qué pasa? Dejad de hablar en idioma de chicas por favor- dijo Louis desesperado.

Niall’s point of view:
¿Quién era ese Joe? No era ni el primer día y ya se había acercado a Noelia. Yo no tenía nada con ella y seguramente no lo tendría pero no podía evitar sentirme celoso.
Estábamos en el hotel. Decidí ir a verla a su habitación.
Llame a la puerta y la abrí. Allí estaba, dándome la espalda, llevaba unos pantalones negros de chándal cortos y una camiseta de tirantes rosa, su cabello estaba recogido en una larga coleta. Se dio la vuelta.
-Hola, creí que era Celia que ha bajado a comprar unas cosas- me sonrió.
-Hola, ¿Qué tal estas?
-Ahora mismo, estoy en éxtasis- rió, se sentó en la cama.
-Quería darte la enhorabuena, sabía que lo conseguirías- me senté a su lado.
-Muchas gracias Niall, de verdad, por todo
-No tienes que darlas, has sido tú, ha sido tu voz la que te ha llevado tan lejos, no nosotros.
-Niall, yo…- al decir mi nombre bajó la mirada.
-¿Qué pasa?- cogí un mechón de su pelo y empecé a jugar con él haciendo un pequeño masaje en su cabeza. Noté como se estremecía.
-Yo quería decirte…- subió la mirada y nuestros ojos se encontraron, quedándose hipnotizados por unos segundos. Empecé a acercarme más, notaba su respiración en mi boca, pero nuestros ojos seguían unidos en una única mirada, ella separó esa tensión mirándome los labios, ella no se acercaba más, era como si tuviese miedo, miedo a ser rechazada, dolida, pero eso no iba a ocurrir. PUM.
-¡Ya estoy aquí!- Celia abrió la puerta de un portazo, interrumpiéndonos. Los dos dimos un gran brinco levantándonos de la cama, como dos niños cuando hacen algo malo y son sorprendidos por alguien, como si estuviésemos haciendo algo prohibido.- Uy, lo siento, lo siento mucho de verdad, me voy.
-No, no te vayas. No hace falta. Yo ya me iba. Felicidades Noelia- dije antes de salir por la puerta.

viernes, 16 de marzo de 2012

7. Just can get enough

Noelia’s point of view:
Sentada en los pies de la cama pensaba en todo lo que me había ocurrido. Había conseguido pasar la primera audición de un programa popular británico, había hecho unos amigos muy especiales y mi amiga Celia y mis padres me apoyaban lo que hacía.
Mi teléfono vibró, Celia. La había llamado la noche anterior para darla la noticia pero debido al jaleo no había podido hablar bien con ella. Lo cogí.  Estuvimos como media hora hablando, me preguntó como había ido todo y me preguntó cuando saldría mi actuación en internet.
-Espero que nunca- la dije provocando una risa dulce en ella.
-No seas así Noelia
-Esta noche emiten las audiciones aquí, en Inglaterra. Yo me niego a verlo, aunque los chicos me llamarán para ver si lo estoy haciendo.
-Es verdad, los chicos. ¿Qué tal estás con ellos? Yo ya me he concienciado que son unos chicos normales, como tú y yo. Puedes traerlos cuando quieras. No gritaré ni nada parecido.
-No es ninguna indirecta,  ¿verdad pequeña directioner? – Las dos reímos- en cuanto a ellos… son geniales. Si ahora mismo me tengo que separar de él, sufriría bastante
-¿De él? ¿Qué él?
-¿De quién?- dije haciéndome la loca. Había metido la pata.
-Has dicho él. Noelia ¿Qué pasa?
-No lo sé- colgué. ¿Por qué había dicho él? ¿Tendría Harry razón? No quería seguir pensándolo.
Salí de la habitación. Bajé las escaleras, todo estaba oscuro, solitario. Los chicos se habían tenido que ir por la mañana pronto a una firma de discos en Francia, estarían allí durante cuatro días y volverían a Londres para el bootcamp. Mis padres habían tenido que partir a España de madrugada ya que no podían faltar al trabajo y yo seguía en la casa de Louis y Harry para no tener que viajar tanto “Yo confío plenamente en mi rubia favorita” me había dicho Louis cuando hablamos del tema.  La casa estaba demasiado silenciosa, echaba de menos los gritos locos de Louis y los reproches hacia él de Harry. Decidí buscar un disco de música para ponerlo a todo volumen y que ese silencio tan molesto desapareciera, empecé a rebuscar: James Morrison… no, Kings of Leon… tampoco, Two Door Cinema Club, Ed Sheeran, Queen… me quedé un rato observando este último pero no me apetecia escuchar eso realmente, seguí buscando hasta que encontré algo que me llamó la atención Sex Pistols, abrí el disco y una nota cayó al suelo, la cogí y empecé a leer: Harry, llevo dos semanas esperando a que me devuelvas este disco. Tu amante secreto, Zayn Malik xX Una carcajada salió de mi garganta. Ese disco no podía ser de otro. Puse el disco a todo volumen y empecé a moverme por toda la casa gritando como si hubiese entrado en celo. 
El día pasó lento, no tenía nada que hacer. Me dediqué a jugar a videojuegos y cuando vino la asistenta aproveché para hablar con alguien, era una mujer muy agradable, de unos cuarenta años, bajita, muy morena de piel y regordeta. Me empezó a relatar la vida que llevaba y yo la escuchaba atentamente, soltando alguna carcajada que otra cuando me contaba  alguna anécdota sobre Louis y Harry y las veces que les había tenido que regañar por lo desordenados que eran.
Al día siguiente decidí coger mi cámara e irme a Londres a echar fotos. Cuando volví encendí el ordenador, tenia perfil en todas las redes sociales, antes, cuando tenía más tiempo libre me gustaba descansar mientras chateaba con mis amigos y escuchaba música con los auriculares a todo volumen.  Encendí Skype a ver, si por suerte, Celia estaba conectada. Para mi sorpresa, cinco peticiones aparecieron en mi pantalla, las acepté y enseguida un icono verde anunciaba una llamada.
-¿Noe?- oía la voz de Zayn pero no veía nada.
-¿Hola?
-¡Somos nosotros!- de repente la imagen se aclaró. Mis cinco inseparables amigos aparecieron en pantalla, estaban en la habitación del hotel. Todos vestían sin camiseta excepto Niall, me ruboricé al verlo.
-¡Chicos! ¿Qué tal fue la firma?
-Normal, un poco agobiante. ¿Qué tal tú sola?- dijo Liam
-Bien, he entablado amistad con la asistenta…- empecé a contarles mientras habría las redes sociales- ¡Madre mía!- exclamé.
-¿Qué te pasa?- oí que Niall decía preocupante acercándose a la pantalla
-Nada, nada… explosión de peticiones en mis redes sociales- oí como se reían
-A mí me pasó también, te acabarás acostumbrando- oí que decía Harry. Abrí la ventana del Skype para poder verlos bien.
Hablamos durante horas hasta que se tuvieron que marchar. Fue la última vez que les vi antes de su llegada.
Les echaba mucho de menos. Odiaba su trabajo aunque tenía que hacerme a la idea de que eso iba a ser así y peor en un futuro y, si todo salía bien, así seria también el mío. ‘Hoy ya están aquí’ pensé sentada en el sofá a oscuras y en silencio. Pasaron los minutos hasta que oí un grito familiar.
-¡Harry, suéltame!
Me levanté corriendo, fui hacia la puerta y la abrí de un portazo. No recuerdo el porqué incluso, en ese momento, no lo sabía pero guiada por la emoción corrí hacia Niall y me lancé a sus brazos.
-No volváis a dejarme sola, por favor- le susurré mientras notaba como se erizaba su cuello. Su mano se posó en mi cabeza, un rizo juguetón se enredó entre sus dedos.
-No lo haré, tranquila.
Instantáneamente me di cuenta de lo que estaba ocurriendo. Los demás nos estaban mirando. Me separé de él, por mucho que me costó, y abracé a los demás.

Niall’s Point of view:
Estaba feliz, me había afectado mucho el volver a verla. Esos tres días la había extrañado demasiado. Nos pasamos toda la noche hablando, contándole todo lo que nos había ocurrido. Ella nos escuchaba atentamente y, cada cosa que la decíamos la parecía maravilloso. Todo lo comentaba y lo sentía como si lo hubiese vivido ella. Cuando decidimos despedirnos quedamos para el día siguiente, tan solo estábamos a cuatro días del bootcamp.
Los cuatro días pasaron rápido, fueron cuatro días de pura monotonía, ensayo y descanso para ella. Noelia estaba nerviosa y preocupada, ella lo negaba pero yo se lo notaba. Sabía que no solo se enfrentaba a que la valoraran como cantante, tendría que bailar, cantar en grupo e ir conociendo a, si todo salía bien, sus futuros compañeros y rivales.
Dejamos a Noelia dentro del edificio, todo eso me recordaba cuando yo estaba en esa situación pero ahora, yo estaba nervioso por ella.
Nosotros nos situamos detrás del escenario donde podríamos ver todo, estaba enfadado por no dejarnos estar con ella hasta el final, ese momento era horrible, estar esperando solo a que llegase tu turno. Los chicos notaron mi preocupación y me tranquilizaron diciéndome que Noelia era una chica dura y extrovertida, no tendría ningún problema para relacionarse con los demás.
Tras varias personas de diversas edades, apareció Noelia, llevaba un vestido negro y blanco, la blazer negra la conjuntaba perfectamente con las medias y las nike hacían que su conjunto elegante tuviese un aire desenfadado y perfecto en ella (ver ropa personajes).
Saludó amablemente al jurado, miró a la cámara decidida y empezó a cantar We rwho we r de Kesha. Lo hizo mejor de lo que esperábamos todos y nos hizo llenó de orgullo el hecho de que lo hubiese hecho tan bien. Ahora nosotros no podíamos hacer nada, tuvimos que irnos a casa y esperar.
Pasaron las horas y Noelia no venía, todos estábamos esperándola en casa de Harry y Louis. Se notaba nerviosismo en el ambiente. Se escucharon las llaves abrir la puerta, todos corrimos hacia allí.
Su figura, de pie, solo asentía. Harry se abalanzó sobre ella y la cogió separándola unos palmos del suelo. Todos fuimos a abrazarla. Tras felicitaciones e infinitos abrazos, nos sentamos en el sofá dispuestos a que nos explicara todo lo que había ocurrido. Su futura mentora Tulisa ofrecía su casa para la próxima y última prueba.

Noelia’s point of view:
Entonces, ¿aquello iba en serio? Nunca me imaginé que podría llegar tan lejos, nunca pensé que conseguiría pasar la segunda prueba, nunca pensé que iría en vuelo privado a Madrid, mi ciudad.
-Liam, ¿Cuánto queda? Tú controlas mejor que yo los vuelos.
-No sé cuánto, pero no mucho tranquila.
-Liam, aunque entre en la academia y llegue a ser alguien… bueno, conocido, no perderemos el contacto ¿verdad?
-No lo haremos- dijo con una sonrisa en la cara- Además, Niall no lo permitiría- me dijo girando la cabeza hacia el rubio, yo seguí su mirada. Me ruboricé.
En ese momento vino el guardaespaldas de ellos.
-Poneros los cinturones, en breves vamos a aterrizar.
-Vale- dijeron los cinco al unísono. Rodé los ojos.
Cuando hubimos llegado, lo primero que hicimos fue recoger a mis padres. A Celia la veríamos luego puesto que, estaría en ese momento en clase. Nos dirigimos al instituto, era uno de los motivos por los que había ido a España, tenía que arreglar todos los papeles y aclarar que no podría estar en el final de curso. No estaba nerviosa, me tranquilizaba la idea de que X Factor era un programa británico y aquí en España no se podía ver, excepto por internet pero nadie se dedicaba a ver programas ingleses. Cuando llegamos me bajé del coche decidida acompañada de mis padres, tocó la sirena, ‘mierda’ pensé, tendría que volverme a exponer ante miradas de hormonas revolucionadas.
Entré por la puerta principal, millones de miradas se clavaron en mí y tan solo una decima de segundo bastó para que millones de personas conocidas se abalanzasen sobre mí. Oía gritos, mucha gente me daba la enhorabuena, personas que fardaban de haber estado conmigo en clase, todo el mundo me hablaba pero yo no entendía nada. Mis padres salieron del instituto y al segundo vi como el guardaespaldas de mis amigos venia en mi búsqueda. Gracias a él pude llegar a dirección en dos minutos.
Me quedé anonadada, las tecnologías eran realmente rápidas. Deduje que mi audición ya estaba circulando por la red.

miércoles, 7 de marzo de 2012

6. Can't say NO

Pequeños Monstruos :) Lo siento por la tardanza, ¡estos exámenes...!. Por ello os recompensaré con un capitulo más largo de lo habitual. Os quiero pequeños. 





Noelia’s point of view:
Me levanté más temprano de lo normal pero ya se oían ruidos en el piso de abajo. Bajé en pijama a la cocina, allí estaban Harry y Louis. Cuando vieron que bajaba por las escaleras los dos gritaron un ¡Buenos días!
-Y esto es para la que va a triunfar esta tarde- Harry se apartó y pude ver que me habían preparado un perfecto desayuno inglés.
-Muchas gracias chicos- les sonreí mientras me sentaba en la mesa- en cuanto a lo de triunfar esta tarde…, no lo veo yo tan claro- me puse a engullir todo lo que me habían preparado.
-Que sí Noelia, ya verás- Harry me dio un abrazo por detrás.
-Pero lo peor son los nervios, suelen traicionarme. Por cierto, ¿sabéis algo de mis padres?- Los dos negaron con la cabeza. Sonó el timbre de la puerta.
-¡Ahí están!- gritó Louis.-Les abro yo, me hace ilusión- Reí, mis padres se iban a dar un gran susto cuando un chico con una camiseta blanca ancha y unos calzoncillos azules les abriese la puerta.
No oí gritos de mujer escandalizada asique intuí que no eran ellos. Me puse a escuchar.
-Oh tío. ¿Eres tú? Vaya mierda…- al escuchar esto no pude contener la risa.
-Yo también te quiero Lou. Oye, ¿Noelia se ha levantado ya?- era la voz de Niall
-Sí, ¿Por qué?- oí como cerraban la puerta.
-Vaya… quería despertarla yo y darla una sorpresa.- al escuchar esto me sonrojé. Hacía mucho tiempo que no me sonrojaba de esa manera.
Harry me miró.
-Ayer cuando salimos del estudio Niall y tú desaparecisteis- Harry me pilló por sorpresa.
-Sí, me quería enseñar una cosa para tranquilizarme, ya sabes… los nervios
-Ya…, llevas su anillo de la suerte.
-Mmm… sí
-¿Pasó algo ayer? Sabes que puedes contármelo
-No, no paso nada. Harry me estás poniendo más nerviosa de lo que estoy…
-Si te estoy poniendo nerviosa con este tema será por algo.
-Harry, ¡por dios!
-Está bien, está bien…- silencio- ¿Te gusta?
-Vamos a ver Harry, ¿Por qué tendría que gustarme?- me giré y le miré seriamente a los ojos.
-Lo noto
-Lo notas…, entiendo… pues notas mal, nunca me he enamorado y no tendría por qué hacerlo ahora.
-Puedes engañarme a mi Noelia pero nunca podrás engañar a tu corazón.
Niall’s points of view:
Había llegado tarde, maldito despertador. Louis fue quien me abrió la puerta y cuando me dijo que Noelia estaba en la cocina fui directo hacia allí pero, Louis me cogió del brazo sin dejarme avanzar.
-¿Qué pasó ayer después del ensayo? Eh- dijo subiendo y bajando las cejas.
-Nada
-¿Cómo que nada?
-Como que nada. Ai Louis suéltame- le insté mientras movía el brazo bruscamente.
-¡Es que sois tan…!- al decir esto Louis me soltó y empezó a saltar de arriba abajo juntando las manos. Me quedé quieto observándolo.
-Yo, de verdad…, no sé qué pretendes hacer con tu vida. Eres todo un payaso- dije seriamente intentando contener la risa. Ver a Louis saltando de esa manera en calzoncillos era todo un espectáculo.
Me fui a la cocina, allí estaba ella. No tenía maquillaje y vestía un simple pijama, así me enamoraba más.
-¡Comida!- exclamé cuando vi que estaba el desayuno preparado encima de la mesa. Fui corriendo y me senté enfrente de… ella. Nuestras miradas se cruzaron. Noelia me proporcionó una sonrisa a la que respondí. Nuestras miradas seguían en contacto, no quería que el tiempo avanzase. Oí un carraspeo, nos dimos la vuelta.
-Buenos días Niall-  dijo Harry mientras me mandaba miradas insinuadoras.
-Buenos días- dije mientras cogía una gran palmera de chocolate.
Sonó el timbre.
-Ahí están- gritó Louis emocionado
-¿Quién está?- pregunté confundido mientras Louis se dirigía a la puerta.
-Tus sueg…
-Mis padres- dijo Noelia cortando a Harry.
-Joeeeee tiiiio- oímos gritar a Louis.
Zayn  y Liam aparecieron por la puerta de la cocina.
-¿Dónde está mi Noe?- dijo Zayn
-¡Aquí estoy!- dijo ella mientras se saludaban de la misma manera que siempre.
-¿Cómo estás?- le dijo él. Ella resopló y movió las manos nerviosamente.
-Ven aquí anda- dijo Liam abriéndola los brazos para darla un abrazo.
Timbrazo.
-¡Ahora sí! Somos… -Louis empezó a contarnos con los dedos- ¡seis! No falta nadie ¡son ellos!
-Espera ponte esto, tendrás que causar buena impresión- Liam le tendió unos vaqueros.
-¡Gracias amigo!- le dio una palmada en el hombro, se puso los pantalones y fue corriendo a abrir la puerta.
-Voy con él, solo mi padre habla inglés y mi madre puede entrar en cólera- dijo Noelia.
-¡Voy contigo!- exclamé levantándome detrás de ella.
Louis abrió la puerta. Una copia exacta de Noelia con treinta años más apareció ante mí detrás, un hombre delgado con el pelo negro azabache y unos ojos verdes como los de su hija sonreía al ver a Noelia.
-¡Bienvenidos!- exclamó Louis dando un gran abrazo a ambos.
La mañana pasó tranquila, a veces yo entendía algo de lo que hablaban entre ellos y se lo decía a los chicos. Cuando lo hacía ella me miraba orgullosa.
Cuando llegó la hora de la comida Louis quiso llevar a los padres de Noelia a comer fuera y así enseñarles Londres. Noelia tenía que prepararse e ir a la cola de la audición cuanto antes. Estuvimos hablándolo y Louis dijo se podían entender y los padres de ella no tenían ningún problema, llegarían a tiempo para estar con su hija en ese momento tan importante. Harry y Liam se iban con ellos, Zayn y yo nos quedábamos con Noelia para acompañarla a la audición. Yo quería pasar tiempo con ella a solas pero comprendí que no era un buen día para ello y por eso le pedí a Zayn que se quedara con nosotros, el no puso ninguna pega puesto que se llevaba genial con Noelia y Londres ya se lo conocía bastante bien.
Pedimos comida china, no nos apetecía cocinar a ninguno. Después de comer, Noelia subió a su habitación y empezó a cambiarse. Nosotros decidimos ponernos a jugar a la videoconsola.
Zayn y yo embobados en frente del televisor con el mando en mano oímos un portazo.
-¡Lo siento, ha sido el aire!- gritó Noelia dispuesta a bajar las escaleras. Los dos nos dimos la vuelta. Nos levantamos y Zayn soltó un silbido mientras aprobaba con la cabeza, Noelia al ver la reacción de mi amigo, divertida, empezó a bajar las escaleras sensualmente.
Su pelo, recogido en una ancha y larga trenza la caía sobre su pecho derecho haciendo una pequeña y graciosa ola a su peinado, en la parte superior de su cabeza llevaba una fina y a la vez resaltante cinta negra. Una camiseta ancha y negra dejaba asomar una pequeña parte de su plano vientre, lugar donde mi mirada se quedó clavada. Unos pantalones cortos mostraban sus largas y suaves piernas y sus pies metidos en unas preciosas y doradas nike hacían que Noelia estuviese rompedora. (Ver ropa personajes)

Louis’s point of view:
Íbamos camino de la cola, había muchísima gente y se nos sería bastante difícil encontrarlos. Había conseguido entablar una buena relación con los padres de Noelia al igual que los otros tres chicos. Eran muy agradables. Cuando por fin les encontramos, vi que Niall abrazaba por detrás a Noelia y antes de llegar a ellos su padre se acercó a mí
-¿Qué hace tú amigo abrazado a mi hija de esa manera?- me preguntó intentando sacarme información.
-Señor Moreno- le dije parándome y posando mi mano en su hombro- acuérdese bien de lo que le voy a decir… un día, lejano, usted tendrá nietos rubios, si dios nos ayuda y hace que alguno de ellos dos dé el primer paso.
Niall en cuanto nos vio vino hacia nosotros. El padre de Noelia aún estaba un poco confuso con lo que le acababa de decir.
-Nos hemos encontrado con Simon, nos ha dicho que en cuanto llegaseis fuésemos hablar con él. Aquí lo único que podemos hacer es formar una buena los cinco juntos, ya me han pedido por lo menos diez fotos. ¿Se quedan ustedes con ella?- dijo Niall mirándome a mí y seguidamente al padre de Noelia. Él no contestaba.- ¿Señor Moreno?
-Sí, lo siento. Claro, claro iros sin problemas. Nosotros nos quedamos con ella.
-Nos vemos dentro antes de que ella actúe. ¡Hasta ahora!- me despedí de él.

Noelia’s point of view:
La fila cada vez se hacía más pequeña, solo quedaban dos personas y me tocaría a mí. Habían rechazado y aceptado a mucha gente. Los nervios me estaban comiendo por dentro. Sentía que no podía hacerlo. No podía hablar, la voz no me respondía.
Un chico moreno y gordito entró. Risas del público. Quería irme de allí. Me mandaron entrar sola detrás del escenario, tenía el micrófono en la mano y una cámara vino corriendo hacia a mí y empezó a grabarme mientras el auxiliar de producción me preguntaba por mi estado de ánimo, ¿Cómo quería que estuviese? Me temblaba todo el cuerpo. Más risas, el chico lo estaba pasando realmente mal.
El chico salió enfadado. Mi turno. Un chico me cogió del brazo y me dijo que esperase, veía todo el escenario detrás de una simple cortina. Un grito ahogado me sobresaltó.
-¡Noelia!- me giré, Niall venia corriendo hacia a mí.
-Ya- el chico me dio una señal para que saliese al escenario. Yo miraba a Niall.
-Suerte. ¡Vamos!- me dijo él cuando hubo llegado a mí.
-No puedo Niall, mis articulaciones no me responden. Todos pensarán que soy una enchufada- dije preocupada.
-Sí puedes y en cuanto te escuchen no pensarán tal cosa. Además eres preciosa, eso es un punto a tu favor- me dio un gran beso en la mejilla, me miró fijamente a los ojos y me empujó al escenario.
Fui andando hasta el centro del escenario. Había muchísima gente, ese espacio en el que había estado la noche anterior me parecía muchísimo más grande. Miré a la mesa transparente, allí se encontraban la famosa cantante del grupo N-Dubz Tulisa, un hombre con el pelo blanco Louis según me habían informado y Simon el gran y famoso Simon.
-Hola- saludé un poco mareada, todo me daba vueltas… como en una especie de sueño.
-Hola, ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Noelia Moreno. Soy de España- se escucharon gritos de emoción, sonreí.
-¿Cómo estás?- ¿Por qué me hacían esas preguntas? Quería hacer lo que tenía que hacer e irme de allí cuanto antes.
-Muy agradecida de estar aquí, Gracias.
-Has venido con unos amigos muy especiales ¿no?- me preguntó Simon
-Sí, están en el backstage- señalé hacia atrás con la mano que no sujetaba el micrófono. Pude observar que el público se miraba confundido.
-¿Que nos vas a cantar?
-Está bien. Adelante.
Empecé a cantar, mis articulaciones se apiadaron de mí y empezaron a moverse al ritmo de la música, mis caderas se movían en el momento que se tenían que mover como había ensayado y mi voz no me temblaba. Cuando terminé di una pequeña sacudida a mi cuerpo acompañando al final de la canción.
Oí gritos. La gente estaba de pie aplaudiéndome. No podía creerlo. Me llevé la mano a la boca tapándome la estúpida sonrisa que me aparecía en la cara.
-Tus amigos tenían razón, tienes una gran voz – dijo Simon serio
-Eres una gran artista Noelia- Tulisa me sonreía y afirmaba con la cabeza.
-Sí o no- dijo Simon mirando su reloj de mano
-Absolutamente sí- dijo Tulisa.
-Gracias- dije mirándola
-Mmm… SÍ- dijo Louis dubitativo
-Y con este consigues los tres sí- dijo Simon.
-¿En serio? ¿En serio?- no podía dejar de decirlo mientras les miraba sorprendida.
Giré la cabeza y vi como Harry se peleaba con uno de seguridad. Se zafó de él y vino al escenario corriendo hacia a mí para darme un gran abrazo. Yo todavía estaba en estado de shock asique lo único que pude hacer fue extender mis brazos con una gran sonrisa en la cara. Oí gritos del público.
-¡Salid de aquí ya, Harry!- Simon se levantó enfadado pero se le veía una pequeña sonrisa que asomaba en su tensa cara.
Liam salió al escenario, cogió a Harry por el brazo, saludó al público y nos sacó a los dos de allí.
-¡Te lo dije!- Niall me felicitó
-Ha sido gracias a esto y a esto- le señale primero el anillo y luego mi mejilla, la que había besado él anteriormente. Vi como se sonrojaba y sentí sus manos en mi cintura, me empujó suavemente hacia él, quedando nuestros cuerpos a escasos centímetros.
-¡Hija!- mis padres nos interrumpieron- estamos muy orgullosos de ti.
-Bueno, que esto no es el final. Ahora me tengo que preparar para la próxima- aclaré a todos.

viernes, 2 de marzo de 2012

5. It's making me heart stereo.

Noelia's point of view:
Sentada en el gran coche negro refunfuñaba porque llegaba a última hora de clase.
-No te quejes, yo lo hecho bastante de menos - me dijo Harry.
-Entra conmigo a clase, ya verás como a los diez minutos se te quitan las ganas.- dije rodando los ojos. Todos rieron.
-Ya hemos llegado.
-¿En serio tengo que entrar? ¡Solo es una clase!
-¡VENGA!- gritaron los cinco al unísono.
-Vosotros os leéis la mente antes de hablar, lo sé- dije antes de salir del coche.
Abrí la puerta. Puse un pie en tierra y oí gritar ‘¡Hay están!’. Miré hacia arriba, la ventana de mi clase estaba abarrotada de gente mirando y las demás ventanas se iban llenado deprisa. Volví a meterme en el coche, no me gustaba llamar la atención.
-Que no, que no voy.
-¿Qué pasa?- dijo Liam preocupado. Miré en dirección a la ventana. Zayn salió. Se escucharon gritos.
Niall me cogió de la mano y me miró fijamente a los ojos.
-Si no lo haces ahora, tendrás que hacerlo mañana. Recuerda que quieres seguir dando clase ¿no? Yo también solía ser tímido y me costó un poco al principio además, tendrás que irte acostumbrando- me dijo con una gran sonrisa. Me quedé embobada con la boca abierta mirándolo. Louis me dio un codazo.
-¡Tenéis razón, voy a comérmelos a todos!
Salí del vehículo y antes de entrar por la puerta del instituto le di un beso a Zayn en la mejilla derecha. Se escucharon más gritos aún.
Entré en el instituto y pasé corriendo por los pasillos, la gente me miraba pero para mí alivio nadie me preguntaba nada. Cuando llegué a mi clase la cosa cambió, todos se abalanzaron sobre mí y empezaron a hacerme preguntas de todo tipo, la gente se estaba inventando historias. Tenía confianza con ellos, asique decidí subirme al altillo de la pizarra y les dije que no iba a contar nada, eran cosas personales que no le incumbían a nadie, terminé con un lo siento. Bajé y me senté en mi sitio.
La hora se me hizo eterna. Cuando por fin sonó el timbre salí corriendo de clase y me fui a mi casa a comer, después había quedado con Celia en la biblioteca para estudiar un rato y después me iría a practicar de nuevo. Habíamos quedado en que me llamarían y vendrían a recogerme.
Estaba leyendo Luces de Bohemia, el libro que me habían mandado leer para el examen de lengua, cuando mi móvil empezó a vibrar. Empecé a recoger las cosas cuando vi que la chica que tenía enfrente miraba mas allá de mí, me di cuenta que su compañera hacia lo mismo. Miré hacia atrás.
-¡Os dije que me esperaseis abajo!- le susurré a Zayn, que había subido él solo a buscarme.
-Ya- dijo con una sonrisa pícara.
-Os voy a matar a todos- dije en español, a lo que él puso cara de incredulidad.- Nada, ¿te gusta llamar la atención eh? Vámonos antes que a alguna se desmaye o algo parecido. Celia vente, por favor- le puse una mueca en tono de súplica.
Pasamos la tarde divertida, Celia no dejaba de darme ánimos al igual que los chicos. Yo estaba nerviosa, me frustraba que mi voz no sonara alguna vez tan bien como me gustaría.
Al día siguiente entré en el instituto a tercera hora. Corría por los pasillos. Susurros. Miradas. Me estaba empezando a cansar. Entré en clase, el aire rancio de siempre, las sonrisas bobaliconas de siempre, y el silencio a mi paso de siempre. Creían que sus palabras podían evocar cualquier tipo de confesión en mí, que puedo desmoronarme con la misma facilidad que las rosas secas. Irrumpió con su, casi merecido, aire de superioridad la autoridad, fingimos respeto y nos ponemos en pie. Hizo una pregunta que requería cierta reflexión, a la que una de las princesitas fabricadas en cadena en “Los Mundos Yupi” no duda en dar una, poco sorprendente, respuesta incoherente. Cuando los murmullos se levantaron ante semejante demostración de ineptitud, se refugió en la formidable frase: Menuda locura acabo de decir (léase con voz de espécimen repelente y, para darle mayor realismo, añadir una risita estridente al final). Mi mente incorregible, fabulosamente ayudada de mi bocaza, manifestó, mi absoluto, total y arraigado desprecio con un contundente: “cretina”. Más miradas esta vez, consternadas. La autoridad me dijo que ya que voy a faltar el respeto, que por lo menos, sea clara. ¿Quiere claridad? Para que luego digan que no soy nada obediente: 
- Sólo digo que no deberías tenerte en tan alta estima, lo que has dicho no ha sido una locura, sino una gilipollez. Y si los que dicen locuras son locos, los que dicen gilipolleces... – más risitas que desaparecerán cuando sean ellos contra quienes arremeta…
Recreo. Por fin. En ese instituto solo merecían la pena un par de personas.
Así pasaron los siguientes días, entre estudios y ensayos no tenía tiempo para otras cosas. A mis padres le veía a la hora de la comida y la cena, donde aprovechaba para contarles mis progresos y mis preocupaciones, ellos me animaban en todo momento y me prometieron estar presentes en Londres el día de la audición.  Estábamos a tan solo tres semanas de la audición, esa semana para mí estaría llena de exámenes puesto que, los finales los haría yo antes que los demás para irnos con dos semanas de antelación a Londres. Salía de uno de los ensayos y me metí en el coche. Niall se metió detrás de mí y por la ventanilla vi que Louis decía al conductor que nos llevara a nosotros, los demás ya se la apañarían. Niall y yo nos quedamos solos en el vehículo.
-Noelia, ¿Qué tal vas con los exámenes?- me dijo él mientras se acercaba a mí.
-Niall, estoy muy agobiada. Creo que no puedo con todo.
-Eh, tranquila- me dijo mientras me miraba a los ojos- sé fuerte, si que puedes, solo tienes que creer en ti. Mira- se quitó un pequeño anillo de plata que llevaba en el dedo de su mano derecha y me cogió la mía- a mi me dio suerte en su momento, puede que a ti también te de suerte. Quédatelo, ahora es tuyo.- me lo puso.
-¿Y así es como será nuestra boda?- los dos nos reímos y noté como él se sonrojaba ligeramente- en serio Niall, no sabes lo que significa para mí, sé que me ayudará.
Terminé los exámenes, las notas me las mandarían por correo. Estábamos a tan solo dos semanas de la audición asique decidimos partir hacia Londres para seguir ensayando allí y no tener la presión de mi ciudad. Me instalaba en la casa de Louis y Harry puesto que era la más grande, mis padres vendrían el día de la audición ya que tenían que trabajar.
Los días pasaron tranquilos, yo tenía la canción bien preparada y todo se lo debía a esos cinco chicos. Los días que pasé allí me tenían bastante controlada, no me dejaban gritar y me tenían constantemente relajada y descansando, eso me enervaba puesto que a mi no me gusta estar parada pero,  sabía que lo hacían por mi bien.
El día anterior a la audición me llevaron a un estudio para que hiciera mi último ensayo, se estaban comportando demasiado bien conmigo. Al salir, todos entraron en el coche cuando Niall me cogió de la mano por detrás y empezó a correr arrastrándome con él.
-¿Qué pasa?- grité
-Confía en mí, voy a enseñarte algo.
Seguimos corriendo hasta que se paró en seco. Estábamos en una pequeña rotonda, a nuestro alrededor se podían ver pequeños coches aparcados y en frente se veía un edificio bastante grande con vallas azules haciendo como una especie de fila, como si alguien se fuese a poner allí para hacer cola para algo.
Niall se sacó un pañuelo de flores, precioso. Me puso de espaldas a él y suavemente me cubrió los ojos con el pañuelo, noté como sus dedos se peleaban con los extremos de la tela hasta que por fin consiguió hacer un nudo fuerte y a la vez delicado.
-¿Confías en mí?- noté su aliento en mi oído. Yo solo asentí.
Iba ciegamente por la calle guiada por la mano y las palabras de Niall. Tras pararnos en dos semáforos, tener que agacharme por lo que intuí que era una verja metálica y subir unos cuantos escalones me ordenó que parase. Me quedé de pie durante unos segundos. Niall me abrazó por detrás y seguidamente me quitó el pañuelo.
Enfrente de mí había multitud de sillones azules colocados en forma ascendente. En la primera fila había un gran hueco que llevaba hasta una mesa cristalina, rectangular, con tres sillas negras detrás. Miré a mí alrededor, multitud de focos me miraban dormidos. Giré mi cabeza, estaba dando la espalda a una gran X roja como fondo de escenario.
-Aquí estarás mañana, aunque un poco mas de gente- dijo Niall.
-Pero, pero ¡está prohibido entrar aquí antes de la audición!
-Lo sé, pero quería que te familiarizases con el lugar. ¿Qué tal estas?
-Siéndote sincera, estoy muy nerviosa Niall- dije mientras me sentaba en el borde del escenario. Él vino y se sentó a mi lado.
-No debes ponerte nerviosa, lo vas hacer genial. Tienes talento. No tienes por qué preocuparte.
Miré al frente y resoplé.- Niall, nunca he cantado delante de tanta gente.
-Muchas veces creemos que la vida nos dice no cuando solo nos dice espera, ahora es tú oportunidad. Yo confió en ti, tus amigos confían en ti- Niall me acariciaba la mejilla con delicadeza mientras se iba acercando lentamente a mí.
-Ahora mismo tus ojos son mis mejores amigos- cerré los ojos dispuesta a dejarme llevar, pero una voz nos interrumpió.
-¿Hay alguien ahí?- un hombre de seguridad apareció con una linterna. Niall me cogió por los hombros, me cogió de la mano y sin dejar de reír salimos al exterior.